DIA 4

TEMA: Debemos amar a la familia de Dios PORQUE ESTO MUESTRA QUE SOMOS SALVOS

Dia 4
PORQUE ESTO MUESTRA QUE SOMOS SALVOS

Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. 1 Juan 3:14

Amar a otros creyentes es la evidencia de que pertenecemos a la familia de Dios.

Nuestro amor por otros creyentes es el fruto que emana de nuestra relación con Dios, pero es importante entender que esto no establece nuestra relación con Él; Porque por gracia ustedes han sido salvos mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte (Efesios 2:8-9).
Cuando nos convertimos en miembros de la familia de Dios (véase Efesios 2:19), ocurre una transformación de muerte a vida, la cual nos cambia de ser selectivos en cuanto a quienes amamos, a ser libres e incondicionales con relación a nuestro amor. Cualquiera que ame de esta manera es nacido de [Dios] y lo conoce (1 Juan 4:7), pero sin este amor como el de Cristo, no es posible que pretendamos ser parte de la familia de Dios (1 Juan 3:10).
Considere esto: Si usted no siente amor por otros y sólo está preocupado por sus necesidades, entonces debería preguntarse si realmente Cristo está presente en su vida. Un corazón que Dios ha transformado es un corazón que ama. Si tiene dudas acerca de su salvación, entonces una de las primeras preguntas que debe hacerse es: ¿Quiero a otros creyentes? ¡Si no hay fruto, debe cuestionar la raíz!
¿Puede señalar un momento específico en su vida cuando le dijo “sí” a Dios y permitió que Jesús transformar a su corazón? Si su respuesta es no, entonces es hora de arreglar el asunto. ¿Para quién va a vivir, para usted o para Dios?
Tal vez dude, preguntándose si tendrá fuerzas para vivir para Dios y amar como Él le está pidiendo que ame, pero no se preocupe, Dios le dará lo que necesite una vez que haya elegido vivir para él y se convierta en un miembro de su familia. La Biblia dice: “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” (2 Pedro 1:3).
El primer paso en el aprendizaje para amar como Jesús nos ama, comienza cuando usted se rinde por completo a Jesucristo. La Biblia promete: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios” (Juan 1:12).
¿Aceptará el ofrecimiento de Dios?
Primero, debe creer. Crea que Dios lo ama y lo creó con un propósito. Crea que usted no es un accidente. Crea que usted fue hecho para durar por siempre. Crea que Dios lo escogió para tener una relación con Jesús. Crea en su corazón que Jesús murió en la cruz por usted y que Dios lo resucitó de entre los muertos (Romanos 10:9). Crea que, sin importar lo que haya hecho en el pasado, Dios quiere perdonarlo.
Segundo, debe recibir. Reciba a Jesús en su vida como su Señor y Salvador. Reciba el perdón por sus pecados. La Biblia dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36a). Dondequiera que esté leyendo esto, lo invito a bajar su cabeza y en silencio susurrar esta oración: “Jesús, creo en ti y te recibo”. El Espíritu de Dios vendrá a su vida y le dará el poder para amar a otros como Dios quiere que amemos a los demás.
Si esa oración fue sincera, ¡felicidades! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Ahora está listo para descubrir y comenzar a vivir el propósito de Dios para su vida. Lo insto a contarle a las personas en su grupo pequeño acerca de esta decisión, para que ellos puedan celebrar y orar con usted, así como ayudarlo a crecer en la madurez cristiana.
Tal vez algunos otros que estén leyendo esto ya hayan hecho una entrega a Jesús, pero ahora reconocen que no han estado realizando un trabajo muy bueno al amar a los demás creyentes. Está bien, Dios lo ayudará a aumentar su capacidad para amar. En efecto, ese será uno de los beneficios de estos 40 días de estudio en comunidad. Usted puede usar este devocional para convenir con Dios en que lo que vale es la fe que actúa mediante el amor (Gálatas 5:6).

PUNTO PARA REFLEXIONAR:
Querer a otros creyentes es evidencia de que pertenecemos a la familia de Dios.

VERSÍCULO PARA RECORDAR:
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. 1 Juan 3:14

PREGUNTA PARA CONSIDERAR:
Si lo juzgaran por su fe, y sus expresiones de amor fueran la única evidencia, ¿cuál sería el veredicto?