DIA 24

TEMA: Estamos relacionados para crecer juntos AL ENSEÑARNOS MUTUAMENTE

Dia 24
AL ENSEÑARNOS MUTUAMENTE

Que habite en ustedes la Palabra de Cristo con toda su riqueza: instruyanse y aconsejense unos a otros con toda sabiduría.
Colosenses 3:16

Todos somos maestros de la fe.

Tal vez seamos maestros buenos o malos, pero somos maestros. Todos los días, espero, modelamos conductas bíblicas y reaccionamos con actitudes semejantes a las de Cristo. La Biblia nos ve como maestros y nos anima a enseñarnos unos a otros. Al escribir a un grupo normal de creyentes, el apóstol Pablo declara: “Estoy seguro de que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a otros” (Romanos 15:14).
Algunos de nosotros estamos llevando en nuestras mentes el mito de que sólo las personas dotadas y profesionales son las que pueden enseñar, pero nada está más lejos de la verdad. Cada uno de nosotros tiene algo que ofrecer a los amigos y a los grupos pequeños. Estamos enseñando cuando comentamos nuestros conocimientos de un pasaje bíblico, cuando damos consejo basado en nuestra experiencia, cuando llamamos al grupo para orar en tiempo de crisis. Enseñar involucra mucho más que solo relatar algunas historias de la Biblia o exponer ideas teológicas; también enseñamos cuando nos ayudamos unos a otros para saber cómo amar a un cónyuge, tomar decisiones sabias, mantener puros nuestros pensamientos, o salir de las deudas.
Pablo dijo que debemos aconsejarnos unos a otros. Eso quiere decir que también debemos ser aprendices, escuchar a otros creyentes cuando nos hablan acerca de la obra de Dios en sus vidas, y observarnos unos a otros para que se vea Cristo en ustedes (Colosenses 1:27).
El rey Salomón, un hombre del que la Biblia dice que fue la persona más sabia que jamás haya vivido, dijo que era vital aprender de nuestros amigos (Proverbios 12:15). En Proverbios 15:22, Salomón escribió: “Cuando falta el consejo, fracasan los planes; cuando abunda el consejo, prosperan”.
En el versículo de hoy, Pablo nos da un bosquejo en cuanto a cómo podemos enseñar y aprender el uno del otro:

*Que las palabras de Cristo vivan en su corazón. Debemos conocer la Palabra de Dios antes de enseñarla. Cuando oímos, leemos, estudiamos, memorizamos y meditamos en las Palabras de Cristo, entonces las llevamos a nuestros corazones. Esto nos hace sabios y nos da el conocimiento que necesitamos para enseñarnos unos a otros (Romanos 15:14).

*Usen la Palabra de Dios para enseñarse y aconsejarse unos a otros. Lo que nos debemos enseñar unos a otros es más que solo el discernimiento humano o la experiencia. Cada vez que Pablo escribió a una congregación, desafió a los creyentes para enseñarse y motivarse unos a otros con la verdad de Dios. Con mucha frecuencia llevamos nuestra atención a la sabiduría convencional del mundo cuando estamos buscando respuestas; sin embargo, es el mundo el que necesita desesperadamente la sabiduría espiritual que se encuentra en la Palabra de Dios.

Desde luego, una vez que conocemos la sabiduría de Dios, debemos aplicarla correctamente a nuestras vidas y asirla fuertemente para no dejarla escapar. Aférrate a la instrucción, no la dejen escapar, cuídala bien, que ella es tu vida (Proverbios 4:13).
Su grupo pequeño provee una excelente oportunidad para que cada miembro desarrolle habilidades como líder y maestro. Considere rotar a la persona que presenta el comentario de cada semana, o rotar a quien guía cierta sección de las reuniones del grupo pequeño. Esto lo ayudará a motivar a los miembros a crecer en su fe y dones. La Biblia dice: “El que esté hablando ceda la palabra. Así todos pueden profetizar por turno, para que todos reciban instrucción y aliento” (1 Corintios 14:30-31).
Las relaciones con su grupo pequeño no son por coincidencia. No es por accidente que Dios lo colocó en un grupo pequeño en particular durante estos 40 días de estudio en comunidad. Hay cosas que su grupo aprenderá solamente de usted, y cosas que usted aprenderá, que solo vendrán de las personas en su grupo pequeño. ¡Qué privilegio tan increíble! El Dios del universo lo ha escogido para hablar a las vidas de sus amigos y brindarle amigos que son capaces de hablarle a su vida.

PUNTO PARA REFLEXIONAR:
Todos somos maestros de la fe.

VERSÍCULO PARA RECORDAR:
Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instruyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría.
Colosenses 3:16a

PREGUNTA PARA CONSIDERAR:
¿Qué lecciones Dios le ha enseñado y usted le puede enseñar a su grupo pequeño?